6 de Mayo, Día Internacional contra el DRM

“En estos tiempos las empresas dominan a nuestros gobiernos y redactan nuestras leyes, por lo que cada avance tecnológico les brinda una nueva oportunidad para imponer ulteriores restricciones a la sociedad. Las tecnologías que podrían fortalecernos se utilizan en cambio para encadenarnos.”

Con estas palabraa, Richard Stallman inicia el artículo El Peligro de los Libros Electrónicos en el que avisa sobre la perdida de libertad que supone utilizar libros electrónicos (eBook’s), alegando que una tecnología que podría habernos dado muchas ventajas acabará por atarnos en su lugar.
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Creactividad

Foto: Edison / Carmen Fuentes

Esta semana el cuarto ejercicio del curso “Arte y cultura en circulación“, lleva por título “Piratería y circulación de cultura” y se apoya en ideas centrales del libro: “Piratería de medios en las economías emergentes”, editado por Joe Karaganis. La tarea consiste en seleccionar una de las 10 ideas expuestas. Buscar noticias o/y estudios relacionados con esa idea y analiza críticamente la afirmación a partir de lo que encontré.

La idea expuesta que cogo es “La piratería desincentiva la creatividad.” Y el documento que aporto es “La piratería nos afecta a todos“escrito por Pedro Farré, Jefe de la Oficina de Defensa de la Propiedad Intelectual (SGAE).

Al ver el documento, la cuarta razón que se esgrime: “…desincentiva a los creadores y desalienta la promoción de nuevos artistas, lo que, tarde o temprano, supondrá un empobrecimiento de nuestra cultura.” Se da para, y siempre por el interés general, erradicar la piratería.

Cuando se habla en el documento de los derechos de las/os autoras/es solo se menciona uno, el salario, reduciendo la propiedad intelectual a algo económico (derechos patrimoniales). Dando a entender que solo con este modelo se “…permite la creatividad, y la generación de nuevos recursos culturales.”

La industria olvida mencionar los derechos morales de las/os autoras/es, que al fin y al cabo son los que realmente protegen la autoría y la maternidad/paternidad de la obra. La mayor molestia por parte de las/os autoras/es, no es que se compartan copias ilegales de sus obras, puesto que de alguna manera para ellas/os aumenta su reputación. Y en algunos casos, la vanidad. Lo que las/les molesta es que no se reconozca su autoría.

Las/los autoras/es son conscientes de que lo más importante es la libre circulación de su obra, no de su monopolio. Como ejemplo pongo Twitter. El servicio de microblogging más utilizado permite la utilización de hashtags como: #poesía, #micropoesía, #microrelato, #microcuento,… Y añadiendo las posibilidades de utilizar los 140 caracteres o añadir fotografías que permite el “tuit”, nos da una herramienta de creación y difusión de contenidos culturales al margen de la gran industrial cultural. Y quedando los derechos en manos de las/os usuarias/os que a la vez son creadoras/es.

La propiedad intelectual limita la creación porque no permite su libre difusión. La protección que pide la industria contra “la piratería”, no es para proteger a las/os autoras/es, en el mundo editorial el/la autor/a cobra una media del 10% del precio del libro sobre catálogo sin el IVA. Es para proteger la venta de ejemplares.

Y el principio fue CC0

Imagen: Mega-Conspiración contra Internet. de Derecho a leer – Jose Mesa

Esta semana el tercer ejercicio del curso “Arte y cultura en circulación“, lleva por título “Derechos de autor y diversas formas de ejercerlo” y se apoya en el texto titulado: Los derechos de autor y sus contradicciones”  de Lila Pagola. Y la tarea consiste en generar entre todos un licenciatón.

Al principio la forma de transmitir de una sociedad sus conocimientos (mensajes o testimonios) fue la oralidad, ya que era la más rápida, fácil y utilizada. La transmisión era de madres/padres a hijas/hijos, de generación en generación, de lugar en lugar. Esos conocimientos eran ampliados según la vivencias que se iban añadiendo por las/os distintas/os “narradoras/es”.

La transmisión del conocimiento de esta manera se ha modificado a lo largo del tiempo ya que cada narradora/o añadía, tomaba, se permitía “crear” su propia versión para hacerla atractiva por lo que los relatos han sufrido variaciones en las maneras de contarse, han tomado formas como: conjuros, cantos, relatos, oraciones, cuentos, fábulas,… que han producido dos efectos: Se han hechos duraderos a través de los tiempos, pero muchos han perdido su sentido inicial.

Lo natural es que somos seres sociales que compartimos, que aprendemos mutuamente y nos redefinimos, y que a lo largo del tiempo hemos aprovechamos la tecnología para hacerlo de forma sencilla. Todas/os copiamos, reproducimos, modificamos, transmitimos es lo natural en nosotras/os… generamos dominio público y ese fue el principio.

La licencia de este post es la misma que la del blog (CC BY-SA), permitimos la remezcla de lo publicado y el uso comercial, porque creemos que lo que aportamos y le pueden aportar a los escritos los enriquece. Porque no tenemos ánimo de lucro pero sabemos que cualquier proyecto editorial tiene que permanecer en el tiempo y eso significa ganar dinero. Mucha gente comparte esa filosofía, otras/os no, pero no vamos a guiarnos por una minoría.

 

¿El conocimiento nos hace responsables?

Imágen: Che / JFabra

Este post es el primero de una serie que formaran parte de las actividades del curso “Arte y cultura en circulación: crear y compartir en tiempos digitales” de Ártica. La primera unidad es “Que es un autor: la (de)construcción histórica del concepto de autoría

Para responder a dicha actividad, he parafraseado al Che y he elegido la polémica surgida por la publicación del libro “Apuntes críticos a la economía política“, un recopilatorio de textos en los que Ernesto Guevara analiza el manual de la Academia de Ciencias de la entonces URSS. Por parte de la editorial Ocean Sur, tanto en papel como en formato digital. Y la posterior posibilidad de descargarse la versión digital de forma gratuita en el portal “Revolución o muerte“. Y la postura de la hija del Che en la polémica. Se puede seguir en estos tres enlaces:

Desde fuera vemos un caso en el que los derechos de reproducción y difusión de una obra, cedidos por parte de una sucesora, son defendidos por la editorial porque según la legislación vigente estos han sido vulnerados. Un grupo de personas que no tienen ánimo de lucro, y que considerar que la difusión de las ideas está por encima de los derechos de explotación de la editorial. Y por último la sucesora explicando su postura.

Podemos ver el efecto del copyright en la difusión del pensamiento de una persona que escribió en base a lo vivido, a lo experimentado en su tiempo y lugares donde vivió (Latinoamérica y África), y cuya trayectoria vital se puede ver hasta su fallecimiento. Por esto se reconoce al Che como autor y no por el aura sagrado.

Lo que más me interesó de la polémica es la postura de los herederos respecto a los derechos y obligaciones que adquieren: los derechos patrimoniales y la obligación de resguardar los derechos morales (divulgación, paternidad, integridad) del autor, sobre todo siendo hija del Che Guevara y todo el peso que conlleva. Y que la propia Aleida Guevara March pone sobre la mesa en su carta “… pero la realidad en que vivimos nos golpeó fuertemente, este mundo que no hemos logrado cambiar, funciona con dinero; para poder publicar esos libros hace falta dinero.”

Es cierto, para publicar hace falta dinero, ¿pero esa consecución nos obliga a elegir una sola forma de difusión? Creo que no, hay muchas formas que están hay fuera y que no son reconocidas y que permiten que una obra se difunda sin que esta sufra: deformación, modificación, mutilación o deformación y respetando la autoría, y por ende, al autor.

Licencias Creative Commons y literatura (I)

En esta entrada vamos a abordar el uso de las licencias Creative Commons como herramienta para la cultura libre y la gestión de los derechos de autor. La hemos dividido en dos partes: en esta primera vamos a tratar la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Propiedad intelectual

Vamos a utilizar la definición de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI): “Es toda creación del intelecto humano: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio.”. Por lo tanto, la propiedad intelectual tiene que ver con la información o los conocimientos que pueden incorporarse en objetos tangibles, de los que se puede hacer un número ilimitado de ejemplares en todos los lugares del mundo. Es decir, La propiedad reside en la información y los conocimientos que reflejan los ejemplares, no en los ejemplares mismos.

Derechos de autor

Los derechos de autor son una de las dos ramas en que se divide la propiedad intelectual, la otra es la propiedad industrial.

El derecho de autor en el ámbito literario, protege las novelas, los poemas, las obras de teatro, las ilustraciones, las fotografías,… Cualquier obra de la misma naturaleza.

El derecho de autor nace desde el mismo momento de la creación de la obra, no hay ningún requisito con el que se diga que tal obra ha sido creada. Y el/la autor/a será todo/a aquel que aparezca mediante su nombre, firma u otro signo distintivo.  Resumiendo, el derecho de autor nace desde la creación de la obra, que dicha obra tiene que haber sido creada de alguna manera, debe de ser original y materializada.

Derechos conexos

Al derecho de autor se le unen unos derechos conexos, estos derechos no son propiamente derechos de autor (en el sentido que den potestad sobre la obra), pero dan crédito a su labor y permiten proteger jurídicamente sus intereses.

Son derechos conexos aquellos mediante los cuales se protegen a personas naturales o jurídicas que han contribuido a la publicación de las obras, bien sea por difusión, interpretación, ejecucion, producción o traducción.

Vemos que nos surgen como dos derechos, los del/de la autor/a sobre su obra y otros sobre el dinero que puede dar la obra. Entonces hablamos de derechos morales y derechos patrimoniales.

  • Derechos morales: protegen la autoría. Es decir, la maternidad/paternidad de la obra. Estos derechos no se pueden ceder, vender o transferir (como es evidente, dado que si yo creo una cosa, no puedo ceder esa autoría a otra persona) y son independientes de la licencia de la obra. Incluso siendo de dominio público, las derechos morales del autor deben ser reconocidos. Y son: paternidad, integridad, divulgación, retirada del comercio y acceso al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro/a. Estos son perpetuos.
  • Derechos patrimoniales: aquí es donde vienen las trifulcas, dado que son todos aquellos que definen la explotación de la obra: las retribuciones por su uso, reproducción, modificación, distribución y difusión pública. Estos sí se pueden ceder, vender o transferir. Y son los que se limitan o amplían con las diferentes licencias o contratos. La duración de los derechos de explotación de una obra duran toda la vida del/de la autor/a y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento. Después de ese tiempo, las obras entran en el llamado “dominio público”.

Dominio público

Dominio público, en este caso, implica que las obras pueden ser explotadas por cualquier persona, pero siempre respetando los derechos morales de sus autores, pues lo que en realidad expira son los derechos de autor de carácter patrimonial.

Actualmente la creación nace, por defecto, bajo el copyright, es decir, por defecto nadie puede copiar, distribuir, comunicar públicamente ni transformar una obra sin el permiso del autor. La mayoría de las/os autoras/es han cedido los derechos patrimoniales a entidades de gestión su explotación, esto produce que la relación sea mercantil puesto que el dinero se lo lleva quién tiene los ejemplares, es decir, el soporte donde se plasma la idea o la obra. Ahora mismo se protege el derecho de explotación de una obra, esto va contra la naturalidad de compartir ideas, obras o lo que fuere

Al aparecer el formato digital para soportar las obras y la facilidad de comunicación y difusión de Internet, algunos autores vieron la posibilidad de poner sus trabajos en la red, pero no para que no se tocaran sin su permiso, sino todo lo contrario, para que quien quisiera pudiera añadirles más partes, mejorarlas, modificarlas, comerciar y hacer obras derivadas con las mismas posibilidades de uso que la obra original o con otras…

¿Que puede hacer esas/os autoras/es? ¿Hay alternativas?

Copyleft… ¿Hay confusión?

Foto: compartir es bueno / Ana Belén Ramón

En estos días en que he estado cerrando contratos de edición con distintos autores, de forma individual o colectivos, se han dado algunos momentos de confusión respecto al copyleft. Los mas comentado han sido que: “el copyleft es una forma de oposición a las leyes de propiedad intelectual” y “que pasa con mis derechos, quién los gestiona“… Confusiones habituales, pero que no son las únicas. Sigue leyendo

La cultura en tiempos de internet.

Internet ha venido a revolucionar las comunicaciones, los espacios, el pensamiento pero sobre todo el conocimiento del ser humano hacia sí mismo. Cuando hablamos en estos términos no solo nos referimos a la web, que debido a su popularidad se confunden dichos términos, también a los servicios y protocolos: e-mail (pop3), transmisión de archivos (P2P), conversaciones en línea (VoIP),… Sigue leyendo

copyleft.

Foto: burning copyright / marfis75

¿Qué es el copyleft? Es un derecho que ejerce la autora como réplica al llamado copyright. Como el ejercicio del copyleft surge como oposión, explicaremos que es el copyright.

Los derechos del autor dicen que: toda autora, por el mero hecho de producir un bien cultural, es la propietaria exclusiva de ese bien y de todos sus usos posibles. En un primer momento, solo ella puede autorizar la reproducción, distribución, difusión o modificación de esa obra; en otras palabras, respecto a su creación, la autora tiene “todos los derechos reservados”. Por lo tanto podemos decir, como dice el derecho francés, que la autora, quiera o no, ostenta el monopolio de todas sus creaciones desde el momento mismo en que las crea. Sigue leyendo