Y el principio fue CC0

Imagen: Mega-Conspiración contra Internet. de Derecho a leer – Jose Mesa

Esta semana el tercer ejercicio del curso “Arte y cultura en circulación“, lleva por título “Derechos de autor y diversas formas de ejercerlo” y se apoya en el texto titulado: Los derechos de autor y sus contradicciones”  de Lila Pagola. Y la tarea consiste en generar entre todos un licenciatón.

Al principio la forma de transmitir de una sociedad sus conocimientos (mensajes o testimonios) fue la oralidad, ya que era la más rápida, fácil y utilizada. La transmisión era de madres/padres a hijas/hijos, de generación en generación, de lugar en lugar. Esos conocimientos eran ampliados según la vivencias que se iban añadiendo por las/os distintas/os “narradoras/es”.

La transmisión del conocimiento de esta manera se ha modificado a lo largo del tiempo ya que cada narradora/o añadía, tomaba, se permitía “crear” su propia versión para hacerla atractiva por lo que los relatos han sufrido variaciones en las maneras de contarse, han tomado formas como: conjuros, cantos, relatos, oraciones, cuentos, fábulas,… que han producido dos efectos: Se han hechos duraderos a través de los tiempos, pero muchos han perdido su sentido inicial.

Lo natural es que somos seres sociales que compartimos, que aprendemos mutuamente y nos redefinimos, y que a lo largo del tiempo hemos aprovechamos la tecnología para hacerlo de forma sencilla. Todas/os copiamos, reproducimos, modificamos, transmitimos es lo natural en nosotras/os… generamos dominio público y ese fue el principio.

La licencia de este post es la misma que la del blog (CC BY-SA), permitimos la remezcla de lo publicado y el uso comercial, porque creemos que lo que aportamos y le pueden aportar a los escritos los enriquece. Porque no tenemos ánimo de lucro pero sabemos que cualquier proyecto editorial tiene que permanecer en el tiempo y eso significa ganar dinero. Mucha gente comparte esa filosofía, otras/os no, pero no vamos a guiarnos por una minoría.

 

Anuncios

Crear-cortar-pegar

Esta semana el segundo ejercicio del curso “Arte y cultura en circulación“, lleva por título “Las fronteras del remix” y se apoya en el texto titulado: “Las fronteras del remix (remix)*” de Mariana Fossatti. Y la tarea es “Mi obra no-original favorita“.

La obra que he escogido es “El almuerzo desnudo” de William Burroughs. Esta obra es la primera que realiza el escritor con la técnica cut-up. Consiste en recortar al azar un texto escrito en pedazos compuestos por una o varias palabras. Y reordenarlo creando un nuevo texto. Esta técnica fue desarrollada por el pintor y escritor Brion Gysin con el antecedente del poeta rumano Tristan Tzara, que en una reunión de surrealista propuso crear un poema sacando palabras escritas en papel de una chistera.

La idea de esta técnica es minimiza la función del escritor como narrador y potenciar, en teoría, su sensibilidad como editor. Vendría a ser el equivalente literario al collage, efecto que se acentúa si se entremezclan textos de varios autores.

Analizando que es el cut-up y conociendo los antecedentes de la novela, esta fue “montada” con ayuda de Allen Ginsberg y Jack Kerouac. La pongo como ejemplo de originalidad a través de la remezcla. Porque podemos decir que, al coger unos pedazos de obras hacemos que estos abandonan la coherencia que tienen en sus obras originales, y al juntarles dan una nueva que desarma y revuelve la narrativa por la que eran anteriormente conocidas.

Burroughs se convirtió en un gran defensor de esta técnica, que evolucionó hacia la de fold-in, consistente en tomar dos textos (con el mismo espaciado), plegarlos transversalmente por la mitad y unirlos a continuación por la doblez para obtener un texto híbrido. A través de este sistema, y  con material que ya había escrito junto con el de El Almuerzo Desnudo durante esos cuatro años en Tanger. Publicó tres libros, conocidos en conjunto como la trilogía Nova: “La máquina blanda”, “The ticket that exploded” y “Nova Express”.

¿El conocimiento nos hace responsables?

Imágen: Che / JFabra

Este post es el primero de una serie que formaran parte de las actividades del curso “Arte y cultura en circulación: crear y compartir en tiempos digitales” de Ártica. La primera unidad es “Que es un autor: la (de)construcción histórica del concepto de autoría

Para responder a dicha actividad, he parafraseado al Che y he elegido la polémica surgida por la publicación del libro “Apuntes críticos a la economía política“, un recopilatorio de textos en los que Ernesto Guevara analiza el manual de la Academia de Ciencias de la entonces URSS. Por parte de la editorial Ocean Sur, tanto en papel como en formato digital. Y la posterior posibilidad de descargarse la versión digital de forma gratuita en el portal “Revolución o muerte“. Y la postura de la hija del Che en la polémica. Se puede seguir en estos tres enlaces:

Desde fuera vemos un caso en el que los derechos de reproducción y difusión de una obra, cedidos por parte de una sucesora, son defendidos por la editorial porque según la legislación vigente estos han sido vulnerados. Un grupo de personas que no tienen ánimo de lucro, y que considerar que la difusión de las ideas está por encima de los derechos de explotación de la editorial. Y por último la sucesora explicando su postura.

Podemos ver el efecto del copyright en la difusión del pensamiento de una persona que escribió en base a lo vivido, a lo experimentado en su tiempo y lugares donde vivió (Latinoamérica y África), y cuya trayectoria vital se puede ver hasta su fallecimiento. Por esto se reconoce al Che como autor y no por el aura sagrado.

Lo que más me interesó de la polémica es la postura de los herederos respecto a los derechos y obligaciones que adquieren: los derechos patrimoniales y la obligación de resguardar los derechos morales (divulgación, paternidad, integridad) del autor, sobre todo siendo hija del Che Guevara y todo el peso que conlleva. Y que la propia Aleida Guevara March pone sobre la mesa en su carta “… pero la realidad en que vivimos nos golpeó fuertemente, este mundo que no hemos logrado cambiar, funciona con dinero; para poder publicar esos libros hace falta dinero.”

Es cierto, para publicar hace falta dinero, ¿pero esa consecución nos obliga a elegir una sola forma de difusión? Creo que no, hay muchas formas que están hay fuera y que no son reconocidas y que permiten que una obra se difunda sin que esta sufra: deformación, modificación, mutilación o deformación y respetando la autoría, y por ende, al autor.

rEmiX y literatura

Remix, la traducción literal es remezcla. Consiste en (re)tomar elementos que han sido (re)creados por otros y darles un nuevo sentido manipulándolos o (re)combinándolos con otros.

Todos conocemos la (re)mezcla en el mundo musical, Dj’s que  extrae de un disco las voces, guitarras u otras partes características y reconocibles y las “remezclan” con material nuevo, alternando el orden o acelerandole, añaden nuevos instrumentos, efectos… (Re)estructuran, trocean, (re)organizan…/

El concepto de remezcla ¿se puede aplicar a todo el desarrollo cultural y creativo humano? Se puede afirmar que si, ¿por qué?  Porque nadie hace nada a partir de cero, sino que siempre lo hace en un contexto y se alimenta, directa o indirectamente, de ese material preexistente. Como dijo el escritor Enrique Vila-Matas “No nos engañemos: escribimos siempre después de otros.”

¡Ojo! no estoy hablando del plagio, entendiendo este, como una réplica que no aporta nada socialmente, solo un beneficio individual. O del cover, la acción de interpretar una obra como homenaje. Hablo de esa adaptación al cine o al teatro de una obra narrativa, el collage del cubismo y del surrealimo,… De una forma de organizar la información que recibimos, tomamos y almacenamos, de como la estructuramos. Y de como, en última instancia, la compartimos.

La literatura no es sagrada, el/la autor/a literario no es sagrado. ¿Por qué? Porque todo trabajo creativo viene de otro previo disfrutado, admirado, amado. Liberemos la literatura, generemos nuevos significados. Estamos en el momento de la cultura participativa, hemos pasado de ser espectadoras/es a usuarias/os gracias al fácil acceso a la tecnología para modificar y recrear de una forma más fácil la cultura.

¿Acaso la vida no es una gran remezcla?

Licencias Creative Commons y literatura (II)

En nuestra anterior entrada, desglosábamos que eran los derechos de autor y el copyright. Dejando unas preguntas en el aire que con esta segunda y última parte vamos a intentar contestar.

Estamos viendo que hay escritoras/es que quieren que a sus obras quien quisiera pudiera añadirles más partes, mejorarlas, modificarlas, comerciar y hacer obras derivadas con las mismas posibilidades de uso que la obra original o con otras. Esto sería dar la vuelta al copyright ¿Se puede hacer?

Esta pregunta nos la contesta el Proyecto GNU al decirnos que el software libre es aquel que respeta la libertad de la/del usuaria/o y de la comunidad. En términos generales, las/los usuarias/os tienen la libertad de copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software para cualquier propósito. Así como que exista la posibilidad de distribuir las versiones originales y las modificadas, ya sea con o sin ánimo de lucro sin necesidad de pedir permiso a nadie. Además, para que un programa sea Copyleft, se debe añadir una cláusula legal que hace que toda copia o versión modificada del programa se gobierne por las mismas condiciones que el original.

Hemos visto que en el software es posible y a continuación surge la pregunta… ¿Esto mismo se puede hacer en la cultura?

Si hablamos de cultura libre al igual que lo hacemos de software libre, Las obras, en un principio, no tendrían ningún límite, por lo tanto: se pueden modificar a una versión mejorada, se pueden compartir con otros usuarios y se puede copiar el contenido. Incluso partiendo desde la obra prima y haciéndole algunas mejoras esa obra Copyleft podría pasar a ser comercial.

También tenemos que tener en cuenta al/a la autor/a puesto que será ella/él quién considerará los aspectos y que quiere liberar:

  • quiero o no que se mencione la autoría de la obra cuando es difundida.
  • quiero o no que alguien que no sea el autor pueda lucrarse con la obra.
  • quiero o no que se utilice parte de ella para otra creación.
  • quiero o no que se modifique.
  • quiero o no que sea distribuida y compartida en parte o en su totalidad bajo otras condiciones diferentes de las que he elegido.

¿Hay alguna licencia que me permita estas libertades?

Si las hay, las creadas por Creative Commons. Es una corporación sin ánimo de lucro basada en la idea de que cualquier persona pueda no querer ejercer todas las restricciones de los derechos de propiedad intelectual (copyright convencional) que le permite la ley. Para ello ha marcado cuatro condiciones:

by.large_petit

Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.

nc-eu.large_petit

No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.

nd.large_petit

Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.

sa.large_petit

Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

Con estas condiciones se pueden generar las seis combinaciones que producen las licencias Creative Commons:

 by_petit Reconocimiento (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción.
 by-nc.eu_petit Reconocimiento – NoComercial (by-nc): Se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga un uso comercial. Tampoco se puede utilizar la obra original con finalidades comerciales.
 by-nc-sa.eu_petit Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.
 by-nc-nd.eu_petit Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd): No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas.
 by-sa_petit Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa): Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.
 by-nd_petit Reconocimiento – SinObraDerivada (by-nd): Se permite el uso comercial de la obra pero no la generación de obras derivadas.

Para concluir, una breve explicación acompañada por una imagen muy demostrativa sobre los niveles de protección de las diferentes licencias, desde el copyright hasta el dominio público.

Como editorial apostamos por la cultura libre y por este modelo de licencias… ¿y tú como autor/a? ¿Te unes a nosotros?

Licencias Creative Commons y literatura (I)

En esta entrada vamos a abordar el uso de las licencias Creative Commons como herramienta para la cultura libre y la gestión de los derechos de autor. La hemos dividido en dos partes: en esta primera vamos a tratar la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Propiedad intelectual

Vamos a utilizar la definición de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI): “Es toda creación del intelecto humano: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio.”. Por lo tanto, la propiedad intelectual tiene que ver con la información o los conocimientos que pueden incorporarse en objetos tangibles, de los que se puede hacer un número ilimitado de ejemplares en todos los lugares del mundo. Es decir, La propiedad reside en la información y los conocimientos que reflejan los ejemplares, no en los ejemplares mismos.

Derechos de autor

Los derechos de autor son una de las dos ramas en que se divide la propiedad intelectual, la otra es la propiedad industrial.

El derecho de autor en el ámbito literario, protege las novelas, los poemas, las obras de teatro, las ilustraciones, las fotografías,… Cualquier obra de la misma naturaleza.

El derecho de autor nace desde el mismo momento de la creación de la obra, no hay ningún requisito con el que se diga que tal obra ha sido creada. Y el/la autor/a será todo/a aquel que aparezca mediante su nombre, firma u otro signo distintivo.  Resumiendo, el derecho de autor nace desde la creación de la obra, que dicha obra tiene que haber sido creada de alguna manera, debe de ser original y materializada.

Derechos conexos

Al derecho de autor se le unen unos derechos conexos, estos derechos no son propiamente derechos de autor (en el sentido que den potestad sobre la obra), pero dan crédito a su labor y permiten proteger jurídicamente sus intereses.

Son derechos conexos aquellos mediante los cuales se protegen a personas naturales o jurídicas que han contribuido a la publicación de las obras, bien sea por difusión, interpretación, ejecucion, producción o traducción.

Vemos que nos surgen como dos derechos, los del/de la autor/a sobre su obra y otros sobre el dinero que puede dar la obra. Entonces hablamos de derechos morales y derechos patrimoniales.

  • Derechos morales: protegen la autoría. Es decir, la maternidad/paternidad de la obra. Estos derechos no se pueden ceder, vender o transferir (como es evidente, dado que si yo creo una cosa, no puedo ceder esa autoría a otra persona) y son independientes de la licencia de la obra. Incluso siendo de dominio público, las derechos morales del autor deben ser reconocidos. Y son: paternidad, integridad, divulgación, retirada del comercio y acceso al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro/a. Estos son perpetuos.
  • Derechos patrimoniales: aquí es donde vienen las trifulcas, dado que son todos aquellos que definen la explotación de la obra: las retribuciones por su uso, reproducción, modificación, distribución y difusión pública. Estos sí se pueden ceder, vender o transferir. Y son los que se limitan o amplían con las diferentes licencias o contratos. La duración de los derechos de explotación de una obra duran toda la vida del/de la autor/a y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento. Después de ese tiempo, las obras entran en el llamado “dominio público”.

Dominio público

Dominio público, en este caso, implica que las obras pueden ser explotadas por cualquier persona, pero siempre respetando los derechos morales de sus autores, pues lo que en realidad expira son los derechos de autor de carácter patrimonial.

Actualmente la creación nace, por defecto, bajo el copyright, es decir, por defecto nadie puede copiar, distribuir, comunicar públicamente ni transformar una obra sin el permiso del autor. La mayoría de las/os autoras/es han cedido los derechos patrimoniales a entidades de gestión su explotación, esto produce que la relación sea mercantil puesto que el dinero se lo lleva quién tiene los ejemplares, es decir, el soporte donde se plasma la idea o la obra. Ahora mismo se protege el derecho de explotación de una obra, esto va contra la naturalidad de compartir ideas, obras o lo que fuere

Al aparecer el formato digital para soportar las obras y la facilidad de comunicación y difusión de Internet, algunos autores vieron la posibilidad de poner sus trabajos en la red, pero no para que no se tocaran sin su permiso, sino todo lo contrario, para que quien quisiera pudiera añadirles más partes, mejorarlas, modificarlas, comerciar y hacer obras derivadas con las mismas posibilidades de uso que la obra original o con otras…

¿Que puede hacer esas/os autoras/es? ¿Hay alternativas?

Crowdfunding, una herramienta

Vamos a dar unas pinceladas para explicar una herramienta de financiación bastante extendida, el crowdfunding. Pero desde el punto de vista para un proyecto como el nuestro que va a lanzar distintas campañas para la financiación de algunos libros.

Qué es

Una forma de financiación que se realiza en masa o por suscripción. Esta cooperación colectiva, es llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos para financiar esfuerzos e iniciativas propias o de otras. Se suele utilizar Internet para dicha financiación. Y las denominaciones en español son: cuestación, microfinanciación, financiación colectiva o micromecenazgo.

Como funciona

Tiene dos ingredientes principales: un solicitante, es decir, la persona o grupo que solicita un capital para fondear su proyecto, y un grupo de donantes potenciales, en este caso, los usuarios de las distintas redes sociales a las que se va pedir su apoyo y ganar su interés para ello.

Los términos generales

  • Un registro como donante en el blog del libro a financiar.
  • Una campaña que a través de textos, imágenes y vídeos comunicará por qué el libro merece ser apoyado por los usuarios.
  • Un capital objetivo, por ejemplo, 5.000€, para lograr los propósitos del proyecto.
  • Un serie de posibles donaciones que van de un mínimo a un máximo, por ejemplo de 18€ a 56€.
  • Una serie de recompensas asociadas a esas donaciones, desde un solo libro a varios, merchandising relacionado,…
  • Un tiempo límite para conseguir el capital objetivo. Si el capital objetivo no se consigue al término de ese tiempo, entonces el proyecto no es cancelado, pero si retrasado. De lo contrario, una vez alcanzado el capital objetivo, el proyecto puede seguir recibiendo aportaciones hasta alcanzar el tiempo límite, de esta manera es posible conseguir un porcentaje de capital superior al solicitado para invertir en otros aspectos del libro.

Hemos elegido este mecanismo de financiación directa, sin usar las páginas que se suelen dedicar al crowdfunding, porque así podremos aprovechar mejor el dinero recaudado, sin tener que remunerar el trabajo de intermediación, una comisión cobrada por la plataforma de crowdfunding. Pero que en otras financiaciones si podría ser necesario recurrir a una plaforma (Goteo por afinidad).

¿Por qué creemos que esto va más allá del mero hecho de sacar un libro bajo una demanda?

Porque producimos bienes culturales que benefician a la comunidad, al procomún y que tiene un retorno colectivo. En nuestro caso con:

  • El conocimiento libre en los cuatro aspectos del procomún (Medio Ambiente, Cuerpo, Ciudad y Digital.
  • La reedición de libros y su cambio de copyright a copyleft, poniendolos en Red.
  • Porque proporcionaremos la creación colectiva incentivando el uso y remezcla de algunas obras.

¡Atentas!

Copyleft… ¿Hay confusión?

Foto: compartir es bueno / Ana Belén Ramón

En estos días en que he estado cerrando contratos de edición con distintos autores, de forma individual o colectivos, se han dado algunos momentos de confusión respecto al copyleft. Los mas comentado han sido que: “el copyleft es una forma de oposición a las leyes de propiedad intelectual” y “que pasa con mis derechos, quién los gestiona“… Confusiones habituales, pero que no son las únicas. Sigue leyendo

15m de 1525.

Vayamos por pasos: 10 de Mayo de 1525, plaza de la catedral St.Mary, Mühlhausen. Dentro de la catedral gótica de ese pequeño pueblo de lo que ahora es la Turingia alemana, un predicador anabaptista se dirige a centenares de campesinos que escuchan con pasión sus palabras ¿De qué habla el predicador? Su nombre es Thomas Müntzer, y su voz llama a los campesinos a la insurrección. Sigue leyendo