Licencias Creative Commons y literatura (I)

En esta entrada vamos a abordar el uso de las licencias Creative Commons como herramienta para la cultura libre y la gestión de los derechos de autor. La hemos dividido en dos partes: en esta primera vamos a tratar la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Propiedad intelectual

Vamos a utilizar la definición de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI): “Es toda creación del intelecto humano: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio.”. Por lo tanto, la propiedad intelectual tiene que ver con la información o los conocimientos que pueden incorporarse en objetos tangibles, de los que se puede hacer un número ilimitado de ejemplares en todos los lugares del mundo. Es decir, La propiedad reside en la información y los conocimientos que reflejan los ejemplares, no en los ejemplares mismos.

Derechos de autor

Los derechos de autor son una de las dos ramas en que se divide la propiedad intelectual, la otra es la propiedad industrial.

El derecho de autor en el ámbito literario, protege las novelas, los poemas, las obras de teatro, las ilustraciones, las fotografías,… Cualquier obra de la misma naturaleza.

El derecho de autor nace desde el mismo momento de la creación de la obra, no hay ningún requisito con el que se diga que tal obra ha sido creada. Y el/la autor/a será todo/a aquel que aparezca mediante su nombre, firma u otro signo distintivo.  Resumiendo, el derecho de autor nace desde la creación de la obra, que dicha obra tiene que haber sido creada de alguna manera, debe de ser original y materializada.

Derechos conexos

Al derecho de autor se le unen unos derechos conexos, estos derechos no son propiamente derechos de autor (en el sentido que den potestad sobre la obra), pero dan crédito a su labor y permiten proteger jurídicamente sus intereses.

Son derechos conexos aquellos mediante los cuales se protegen a personas naturales o jurídicas que han contribuido a la publicación de las obras, bien sea por difusión, interpretación, ejecucion, producción o traducción.

Vemos que nos surgen como dos derechos, los del/de la autor/a sobre su obra y otros sobre el dinero que puede dar la obra. Entonces hablamos de derechos morales y derechos patrimoniales.

  • Derechos morales: protegen la autoría. Es decir, la maternidad/paternidad de la obra. Estos derechos no se pueden ceder, vender o transferir (como es evidente, dado que si yo creo una cosa, no puedo ceder esa autoría a otra persona) y son independientes de la licencia de la obra. Incluso siendo de dominio público, las derechos morales del autor deben ser reconocidos. Y son: paternidad, integridad, divulgación, retirada del comercio y acceso al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro/a. Estos son perpetuos.
  • Derechos patrimoniales: aquí es donde vienen las trifulcas, dado que son todos aquellos que definen la explotación de la obra: las retribuciones por su uso, reproducción, modificación, distribución y difusión pública. Estos sí se pueden ceder, vender o transferir. Y son los que se limitan o amplían con las diferentes licencias o contratos. La duración de los derechos de explotación de una obra duran toda la vida del/de la autor/a y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento. Después de ese tiempo, las obras entran en el llamado “dominio público”.

Dominio público

Dominio público, en este caso, implica que las obras pueden ser explotadas por cualquier persona, pero siempre respetando los derechos morales de sus autores, pues lo que en realidad expira son los derechos de autor de carácter patrimonial.

Actualmente la creación nace, por defecto, bajo el copyright, es decir, por defecto nadie puede copiar, distribuir, comunicar públicamente ni transformar una obra sin el permiso del autor. La mayoría de las/os autoras/es han cedido los derechos patrimoniales a entidades de gestión su explotación, esto produce que la relación sea mercantil puesto que el dinero se lo lleva quién tiene los ejemplares, es decir, el soporte donde se plasma la idea o la obra. Ahora mismo se protege el derecho de explotación de una obra, esto va contra la naturalidad de compartir ideas, obras o lo que fuere

Al aparecer el formato digital para soportar las obras y la facilidad de comunicación y difusión de Internet, algunos autores vieron la posibilidad de poner sus trabajos en la red, pero no para que no se tocaran sin su permiso, sino todo lo contrario, para que quien quisiera pudiera añadirles más partes, mejorarlas, modificarlas, comerciar y hacer obras derivadas con las mismas posibilidades de uso que la obra original o con otras…

¿Que puede hacer esas/os autoras/es? ¿Hay alternativas?

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Un comentario en “Licencias Creative Commons y literatura (I)

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